Jardins de Passiflore

 

Traemos a nuestras páginas a Manuel Gómez “manu”, aficionado que comenzó criando y trabajando con bóxer y en el transcurso de varios años llegó a ser campeón de la Copa de España para Perros de Trabajo y Utilidad de la R.S.C.E., y varias veces seleccionado para representar a nuestro país en competiciones internacionales.

Formador Instructor por la R.S.C.E. desde 1999 y director deportivo durante varios años del Grupo Deportivo Ras, ha colaborado en el adiestramiento de ejemplares de varias razas, fundamentalmente pastor Alemán y Bóxer, éstos últimos un nº elevado de ellos debido a la elevada actividad que genera Carlos Martínez con los encuentros deportivos de dicha raza.

Trataremos en la entrevista de conocer las impresiones de un aficionado que comenzó su andadura canina en el trabajo deportivo con bóxer.

 

TB: Háblanos de tus orígenes en el mundo del perro, ¿dónde y como empezaste?

 

Considerando lo difícil que es transmitir toda mi relación con el mundo canino en un texto, y por expresar en una sola palabra mis recuerdos con estos magníficos animales, diría que Paco sin lugar a dudas, es la primera imagen que me viene a la mente relacionada con mi infancia y con mi manera de entender el trabajo y la utilidad de los perros en la actualidad. Este perro, de raza bóxer, era utilizado por nuestra familia para las situaciones difíciles en el día a día en la crianza y manejo de toros de lidia, labor a la que se dedica mi padre y en la que nací. De hecho, el respeto por la función y por la utilidad de estos animales  que me rodeaban, caballos y toros, y, fundamentalmente, perros, ha marcado mi forma de entender mi relación con cualquier animal con el que pretendo trabajar. No entiendo un trabajo que no este basado en el respeto mutuo y en el respeto a la dignidad del animal. Ya que ellos en determinadas funciones, y si llegas a adquirir un vinculo óptimo, pueden llegar a salvarte la vida. El trabajo en pruebas deportivas es para mi sólo una herramienta y no un fin, siendo éste la selección de ejemplares equilibrados y funcionales, y, como regalo, el disfrute de mi relación diaria con ellos. Mi primera experiencia en trabajo deportivo se la debo a este perro ya que mi primera adquisición fue una hembra de bóxer de nombre Anuka con la que superé las tres escuelas de R.C.I., pasando posteriormente a Robin (malinois). Creo que con estos dos perros y en mi relación con ellos han aflorado todas mis vivencias de la infancia y de la juventud sin darme cuenta, y es que estoy totalmente convencido de que el producto final de mi trabajo con ellos hubiera sido totalmente distinto si mi único objetivo hubiera sido pasar pruebas.

Es asombroso pensar que tanto en la monta de rejoneo, actividad a la que me dediqué hace algunos años, como en el trabajo con el perro, es la química del binomio la que marca el éxito final.

 

TB: ¿Cuál esa tu raza favorita, cambió esa predilección con los años?

 

Como comentaba antes, mi andadura en el trabajo deportivo comenzó con una hembra de bóxer criada en casa y con la que conseguí superar el R.C.I. III, pero dado que no me considero un hombre fiel a las razas, sino a individuos de cualquier raza que verdaderamente me “llenen”, os diría que mi perro ideal debe tener lo que imagino quiere cualquier guía y que lo resumiría en:

-Dotes morfológicas de fortaleza, resistencia, agilidad y velocidad.

-Predisposición y receptividad al aprendizaje y capacidad de fijar lo aprendido.

 

Como podéis apreciar, estas cualidades no son exclusivas de ninguna raza en concreto, sino más bien de un buen perro que es, en realidad, lo que todos buscamos.

 

TB: Has trabajado con bóxer y has conseguido llevar a Anuka al R.C.I. III, fuiste campeón de la copa de España con Robin, ¿qué diferencias notas entre los bóxer y los malinois a la hora de trabajar?

 

Para contestar a esta pregunta tendríamos que hablar de generalidades de las dos razas, pero quien piense que por el hecho de trabajar con malis es todo mucho más sencillo se equivoca. De los malis se puede decir que tienen todos los instintos “a flor de piel”, lo que les convierte en un arma de doble filo y en la que si te equivocas es mucho más difícil de solucionar el problema, de ahí, que en ocasiones veamos en los campeonatos los mejores y los peores resultados protagonizados por malinois.

Con respecto al bóxer, tienen la cualidad de entregarse en el trabajo al 100%. El problema, habitualmente surge en los trabajos de rastro y obediencia cuando llega el momento de introducir la disciplina necesaria. Es en esta fase cuando aflora el verdadero carácter “infantil” del bóxer, en muchas ocasiones incapaces de soportar las mínimas dosis de presión necesarias para salir a la prueba.

 

TB: Hay adiestradores que piensan que tener un cuidado especial al adiestrar a los bóxer, que se vienen a bajo fácilmente cuando les presionas porque son muy sensibles ¿es esa tu experiencia?

 

No creo que la sensibilidad sea el motivo por el cual se vengan a bajo cuando les presionas. Si analizamos los trabajos de protección, debemos reconocer lo difícil que se convierte en manejar un bóxer, cuando los estímulos del figurante  están por las nubes son capaces como el que más, de recibir dosis de presión bastante elevadas para conseguir su control.

 

TB: ¿A que edad piensas que hay que empezar a adiestrar un bóxer?

 

Soy partidario de empezar a trabajar con cualquier perro desde el momento que llega a casa, aproximadamente a los 2 meses de edad. Con la motivación adecuada podemos enseñarle la mecánica  de prácticamente todos los ejercicios de obediencia, realizar sus primeros rastros y porque no, sus primeas mordidas. Hemos tenido cachorros en el grupo deportivo que con ocho meses conocían  todos los ejercicios del nivel III, lógicamente no sabían ejecutarlos con la rapidez y disciplina que se le exige a un adulto.

 

TB: De las tres disciplinas que consta el R.C.I., rastro, obediencia y protección ¿ en cual crees que destaca más el bóxer?

 

Sin lugar a dudas, y por lo que hemos comentado anteriormente creo que es la disciplina de protección en la que más destaca.

TB: Varias veces he oído a aficionados al trabajo quejarse de los problemas de concentración que dicen tienen sus bóxer, que pasan de tener días magníficos entrenando, a ser unos auténticos desastres al día siguiente. Se lamentan que en la competición nunca sabes que va a pasar, ¿crees que esto es una leyenda urbana y que ocurre con cualquier raza, incluidos los “infalibles” malinois? ¿ o por el contrario, que por desgracia es algo habitual en nuestra raza?

 

Mi experiencia en la competición me dice que en un alto portecentaje de las veces, sí sabes que va pasar, con un margen de error bastante limitado.

En general creo que en lo que se suele fallar es en la planificación de las competiciones, no solo desde el punto de vista del adiestramiento, sino también en la preparación física del perro, psicológica del guía......Hay muchos matices trabajables que pasamos por alto y que pagamos caro el día del concurso.

 

TB: En las últimas Atibox de trabajo se están viendo algunos ejemplares –principalmente de países del este- que parecen cualquier cosa menos un bóxer, pero que están consiguiendo muy buenos resultados. ¿Qué opinión te merece la separación de líneas de trabajo y belleza como ha ocurrido en el pastor alemán?

 

En mi opinión bóxer solo hay uno, y esto no debería cambiar, ya que el standard de la raza habla de una morfología, carácter, temperamento.....propio de la raza.Debemos seleccionar de entre los más guapos los que mejor trabajen.

 

TB: Ciertos guías de trabajo tratan a sus perros como verdaderas máquinas y no le dejan ni jugar, ¿hay que rodear a un perro de trabajo de un entorno especial, para sacarlo el mayor rendimiento posible?

 

Creo que es perfectamente compatible el trabajo deportivo con la relación afectiva que podamos establecer con el perro en el hogar (paseos, vacaciones familiares....) y en pocos casos esta justificado coherentemente solo sacar al perro para trabajar.

La única opinión que sí comparto, es que antes de trabajar procuro mantener el perro “entero”, en definitiva, que no se desfonde o pueda estar excesivamente cansado antes de salir a trabajar. Es más considero positivo conocer el perro en todas sus facetas.

 

TB: ¿Existen diferentes escuelas/metodologías de adiestramiento deportivo, o un buen perro sólo se entrena de una forma?

 

En efecto, hay muchos caminos que te conducen al objetivo final. Por resumir las diferentes metodologías diría que el adiestramiento de puede hacer de dos formas:

 

- Basado en el respeto mutuo y en el respeto a la dignidad del animal. Aprovechando y potenciando todas las habilidades innatas que nos ofrece el perro, éste, es sin duda el camino más bonito, largo y difícil de cuantos haya.

- Utilizando métodos para determinados ejercicios o disciplinas en las que el perro trabaja para no recibir el castigo.

 

Como os  podréis imaginar el resultado varía considerablemente en cuanto a la actitud del perro en pista.

El sistema de trabajo, en general, que me ha transmitido mi maestro esta basado en potenciar las habilidades y dotes naturales tanto del guía como del perro, utilizando para ello métodos hiperflexibles (que no anárquicos), evitando colisionar con la actitud y aptitud del tandem, ya que cada binomio es distinto y la aplicación de sistemas rígidos incorporaría, en sí mismo, falta de criterio y estrechez de miras. En alta competición, en cualquier deporte, el sistema más exitoso es aquel que lleva al deportista al objetivo sin chocar con su propia forma de entender en el entrenamiento. Esto se que choca con sistemas excesivamente tutoriales en los que el guía solo hace, en gran parte, lo que le dice el instructor.

 

TB: Según el reglamento de R.C.I., en los concursos, se debe comprobar si el perro es apto para cumplir sus objetivos de utilidad, y  por otro lado deberá demostrar  que sus capacidades para el trabajo se transmiten de generación en generación ¿el R.C.I. sirve como herramienta de selección o es solo un deporte?

 

Sin lugar a dudas me parece una buena (no la mejor) herramienta de selección. Si analizamos el orden de los ejercicios de las diferentes disciplinas nos damos cuenta que sistemáticamente el reglamento obliga al perro a cambiar de instinto y pone de manifiesto las virtudes o carencias temperamentales de los mismos. También es cierto que en muchas ocasiones trabajos en los que el instinto del perro esta inhibido por una excesiva presión en el trabajo, en estos casos el fundamento del reglamento queda en un segundo plano y los jueces se tienen que limitar a juzgar lo que ven, no pudiendo evaluar el temperamento, carácter....del perro.

 

TB: y por último, que consejo darías a los aficionados al trabajo que se están iniciando en R.C.I.?

 

Que para conseguir resultados hay que tener constancia y continuidad en el trabajo. Si comienzas a trabajar con un determinado método con el que crees que vas a obtener buenos resultados, debes tener continuidad en la misma, y no ir variando en busca de métodos alternativos a la primera de cambio. Disfrutad de cada sesión de trabajo y no corráis, poco a poco, haciendo las cosas bien y con constancia veréis a medio plazo los resultados.