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Genética,
socialización y motivación:
Las Bases de un Perro de Trabajo. |
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Revista Electrónica Trimestral , Año 1 número 1. |
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Las pruebas de trabajo son un instrumento para la selección de las razas de utilidad, además de una diversión compartida con nuestros perros. Aquellos que amamos al Boxer y nos gusta verlo trabajando en pruebas y disfrutamos con ello, somos conscientes de que estas son un instrumento de mejora de la cría con el cual ganamos todos los criadores en general, y una mejora de la educación y el control sobre el perro, con lo cual gana el propietario en particular: el perrro muestra un comportamiento social perfecto sin perder los rasgos esenciales de su carácter. A través de un reglamento como el RCI, estricto y aceptable como educación social del perro, convertimos a éste en un verdadero compañero que se gana un lugar de convivencia en nuestra sociedad. Esto debería ser un ejemplo para nuestros criadores, el objetivo ha de centrarse en recuperar al Boxer como perro útil y equilibrado, ya que en cuanto a carácter y temperamento la raza se está viniendo abajo de forma alarmante, debemos cambiar las conciencias y las estructuras.
El primer punto, el básico en la cría, es poseer una buena base genética para que nuestro trabajo posterior sea el desarrollo de unos instintos existentes, por tanto, en el momento de escoger un cachorro, es muy importante la procedencia, entendiendo esta cómo el potencial genético de los padres y la compatibilidad del cruce.
Como animal de manada, capaz de realizar aprendizajes por imitación,
vicarios o por modelado social que son los que se realizan observando el
entorno (comportamiento de los congéneres ante ciertas cicunstancias),
será de gran importancia el equilibrio temperamental de la Cuando el cachorro sale de la camada estamos en pleno periodo de socialización, este comienza a las tres semanas de vida aproximadamente, y se dilatará hasta el año. Es la fase más compleja del desarrollo del cachorro y el momento de llenar su vida de experiencias positivas para que su desarrollo sea equilibrado y completo. Si queremos que el perro sea un buen compañero, debemos enseñarle y desarrollarle: los autocontroles (comenzando por lo básico, hacer las necesidades en su momento...), la comunicación (lo primero es que distinga lo que está bien y lo que está mal), las reglas de la vida en manada (jerarquía) y el desapego (mantenerse en su lugar apartado en determinados momentos).
En el momento en que el cachorro está socializado y tiene una buena relación con nosotros, podemos comenzar a enseñarle a concentrarse en un estímulo y olvidarse de todo lo demás, con comida o un juguete de morder es relativamente fácil, y nos metemos de lleno en la motivación por refuerzo positivo. La regla básica del aprendizaje por refuerzo positivo es clara:
Así, con paciencia y sin esfuerzo ni "malos rollos" podemos comenzar a sentar las bases del control sobre nuestro perro. El resto queda para el futuro... Saludos Gutty Zapico
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