Adiestramiento

                                                    EL LIDERAZGO, LA BASE DE LA RELACIÓN CON EL PERRO                   

Autor: Gutty Zapico  

Revista Electrónica TodoBoxer ,  Año2 - Número 2     

 

 El hecho de ser un animal de manada, y por tanto capaz de vivir y organizarse en sociedad, es lo que ha hecho del perro una eficaz ayuda para el hombre. Pero el perro se ve sometido por ello a las reglas que rigen sus comunidades y a ciertas formas de comportamiento que se basan en la jerarquía y que tienen poco en común con el comportamiento humano, comprenderlas es básico para comunicarnos con nuestros perros.

   

Los dos instintos fundamentales de los cánidos son el de supervivencia y el de reproducción, ambos emparentados. Para lograr los objetivos de estos instintos, el medio que la manada ha desarrollado es la jerarquía. A través de ésta, los líderes (llamados alfa) dominan y dictan todas las acciones de la manada, ellos deben controlar cuatro rituales principales que guardan la clave de la jerarquía y , por tanto, del orden en la manada:   

  • los líderes controlan y dirigen la cacería

  • los líderes tienen el derecho de alimentarse primero

  • los líderes asumen el papel de defensa de la manada, según la respuesta de los líderes, esta será la de la manada

 

En las reuniones del grupo, su actitud es altiva, su espacio ha de ser respetado por el resto

 

Por ello, teniendo en cuenta que la educación del perro implica interactuar con él por medio del establecimiento de un vínculo y  una comunicación, debemos entender los principios que mueven el comportamiento canino para que el vínculo sea fuerte y la comunicación directa y efectiva.

           

            "Podemos considerarlos animales de compañía, pero ellos se creen miembros de una comunidad que se rige por los principios instintivos que aún conservan"

 

Cuando el perro entra en casa, y tras un breve periodo de tiempo de adaptación que no debe ir más allá de las dos semanas, debemos comenzar a educarle. Aunque no nos demos cuenta, él estará observándonos constantemente y acabará sabiendo incluso anticiparse a nuestras acciones, debemos utilizar su lenguaje y su código canino y a través de la jerarquía tomar el papel de líder, siendo inflexible a toda falta de respeto. Debemos darle libertad en situaciones donde lo podamos controlar, pero en aquellas que pueda surgir algún conflicto, lo mantendremos atado. Para evitar que adquiera malos hábitos, debe estar con nosotros o en su perrera, de ningún modo lo dejaremos deambular a sus anchas de forma que pueda tomar hábitos difíciles de erradicar en el futuro.

 

Cuando nos encontremos con él, es mejor obviar el saludo (sobre todo si él tiende a saltar sobre nosotros) hasta que él se tranquilice, le "despreciaremos" como haría un líder, evitaremos de esta manera que al llegar a casa salte sobre cualquiera para "ganarse" sus caricias.

 

Nunca comerá a la vez que nosotros, ni se le dará comida cuando estemos comiendo, su comida será tras la nuestra, ni le permitiremos ladrar ni gruñir cuando llegue un desconocido.

 

En el paseo, debemos enseñarle a caminar sin tirar de la correa y a acudir a la llamada, siguiéndonos siempre.

 

En los momentos de descanso, le enviaremos a su perrera, o al sitio que le hallamos asignado, haciendo que permanezca allí.

 

Siguiendo estos consejos, haremos que el perro sea feliz de estar en su "manada" ocupando un lugar en la jerarquía y teniendo siempre clara su posición y sus obligaciones, que son siempre para el líder.

 

 

 

Gutty G.Zapico