Estimados amigos,

permitidme que utilice este importantísimo calificativo para dirigirme a todos vosotros y que - aún cuando no os conozca - os trate como tales; en
mi opinión, su utilización generalizada no devalúa el significado de la palabra - al menos en este caso (si cada vez que me cruzo por la calle con
alguna persona que lleva un chato en el extremo de su correa, me paro, le saludo, le pregunto por la edad del perro, alabo cuantas cosas se me
ocurren e intento quedar para volver a vernos.....). 

 

Cuando recibí la invitación para participar en este número de la revista, me llené de orgullo y pensé en los diferentes temas de los que podía
tratar, pero ....... ¿ que tengo yo - un novato - que contaros a la mayoría de vosotros con muchísimos años de experiencia en la cría, exposiciones y,
en general, en cuantas cosas atañen a nuestros queridísimos bóxer....?, nada de nada, por ello decidí declinar la invitación; hasta que Carlos me
explicó que, precisamente es lo que le gustaría que expusiera, esa otra visión de la gente con cantidad de ilusión pero sin años de experiencia, de gente sin pasado en el boxer, pero que esperan compartir el futuro con todos vosotros, que no trae un pasado boxerístico ( ni bueno ni malo ), que no trae resentimientos ni disputas, que tan solo desea compartir con mucha gente esta afición-obsesión; pero ya basta de hablar de mí, así que comenzaré por hablaros de mi acercamiento a los bóxer.


 

MIS PERROS

Elliot

Desde pequeño siempre me sentí atraído por los perros, si bien ,en casa tenía absolutamente prohibido tener cualquier animal (excepto un patito:
Saturnino que a las dos semanas comenzó a crecer en exceso y, por recomendación / exigencia de mi madre, se lo tuve que regalar a un amigo
que disponía de algo más de sitio; al final a él también se le hizo demasiado grande y se lo tuvo que llevar a sus tíos del pueblo, en donde me
consta que les alegró la comida de esas mismas Navidades - "mi
Saturnino...!!!!".

Mi gran amigo "Pepe", si que tenía un perro, no era de ninguna raza, era pequeño y no le recuerdo muy bien, solo recuerdo que cuando le bajaba a la
calle, mientras el resto de amigos jugaban, yo cogía a "Trosky" y le paseaba de esquina a esquina de mi calle durante horas....

Creo que tan solo había visto 1 bóxer en mi vida, era el típico bóxer sólido, bajito y muy ancho - además mi amigo "Pepe" me contaba que algunas
veces iba a casa de unos amigos de sus padres donde podía jugar a las peleas con un chato fortísimo....

En el año 88, mi suegra - por medio de mi novia, actualmente mi esposa - instauró un plan de boda, me dijo que alquilaban un piso y que podríamos
alquilarlo, yo ni tan siquiera había pensado en esas cosas, y mucho menos en casarme a corto plazo, pero....... pensé que era la única forma de poder
hacerme con un perro, así que acepté y al día siguiente de entregarme las llaves, compré un diario especializado en anuncios, llamé a uno donde me
dijeron que si que tenían cachorros de bóxer y junto a Pepe, fuimos a por un cachorro.

Era un piso de viviendas sociales en un barrio obrero de Madrid (no es un comentario menospreciativo, yo siempre he vivido en Vallecas y estoy
encantado y orgullosísimo de mi barrio - tan solo es para que os pongáis en antecedentes...), a la puerta de la casa había un coche abandonado, en cuyo
interior se veía una cabeza enorme de bóxer, no nos atrevimos a acercarnos más al coche, dado que comenzó a ladrarnos, además había un grupo de
jóvenes con no demasiadas buenas pintas - desconozco las intenciones - y decidimos subir al piso, recuerdo que era un tercero.
Cuando íbamos por el primer piso, la puerta se abrió y sonó el rugir de algún animal salvaje, cuando íbamos por el segundo, nos negamos a avanzar
ni un solo paso más, me asomé un poco por entre la escalera y me pareció ver un animal similar al perro de los Baskerville o al guardián de la
película de Harry Potter...- era la madre de mi cachorro - las dueñas l(madre e hija) solo chillaban e intentaban sujetar a esa fiera que sin
lugar a dudas nos quería devorar, nos enseñó un maravilloso cachorrito de aproximadamente 3 semanas que sin dudar pagamos y a la carrera desaparecimos de allí.
Bueno pues este cachorrito a mi me encantaba, tenía carácter mucho y bueno, luego empezó a desarrollar algo de morro (los “expertos” me paraban por la calle y me decían que era un “bóxer imperial” que eran perros que solo había en Alemania y que se diferenciaban de los bóxer convencionales en que tenían más hocico..... ((por supuesto nunca recibí el pedigrí del cachorro).
Cuando tuvo 2,5 meses aproximadamente, le amputaron el rabo y las orejas.....:
El veterinario se confundió al pesarle y le inyectó más anestesia de la debida, el corazón se le paraba, se nos iba, aunque finalmente y mediante una inyección consiguieron reavivarle, recuerdo cuando nos lo entregaron echo un auténtico muñeco de trapo......; aproximadamente a los 20 días cuando comenzaba a recuperarse y volvía a tener esa chispa y alegría, un vehículo le atropelló, recuerdo que cuando agonizaba en mis brazos mientras pequeñísimas bocanadas de sangre le salían de la , pensé en lo cruel que yo había sido con él, durante un tercio de su breve vida le había infringido dolor y sufrimiento debido a las amputaciones.... (Aún hoy, además de emocionarme cuando lo recuerdo, me siento terriblemente culpable.....).
Tardamos aproximadamente 15 días en volver al piso y un mes en entrar a la habitación donde habitualmente estaba Elliot....

Donna

A los dos o tres meses, decidimos adquirir otro nuevo cachorro, en esta ocasión Donna, una cachorrita con pedigrí que cuando creció puede que fuera la perra con más defectos físicos y psíquicos del mundo, por supuesto en esta ocasión decidimos no amputarle las orejas, pues cuando íbamos por la calle la gente nos preguntaba que de que raza era y.... tenían toda la razón, en cualquier caso la quisimos y tratamos como si de una gran campeona se tratara.
A los 5 años y unos días antes de parir por primera vez falleció... , aún cuando no tengo el recuerdo de haber tenido un bóxer con Donna, siempre la recordamos con muchísimo cariño (ha sido el perro que durante más tiempo ha compartido nuestras vidas).

Bully


Este cachorrito espectacular se convirtió en un magnífico compañero.
A pesar de que le amputaron mal las orejas, lo que le afeaba la expresión de la cara, con aproximadamente 14 meses le llevé a su primera exposición, consiguiendo un EXC. 4º en la Internacional de Madrid. posteriormente le llevé a un concurso canino o similar y fue BOB y 2º de Grupo.
Cuando llegó la monográfica nacional le juzgaron con MB y decidí retirarle de su breve vida pública.
Tengo muchas cosas que contaros sobre su carácter y adiestramiento, pero creo que será mejor que lo haga a modo de ejemplo en alguno de los puntos que posteriormente tocaré.
Con dos años y medio falleció envenenado por algún vecino “amante de los animales”, supuso un fuerte dolor emocional y un paréntesis de 10 años en mi vida boxerística (me dediqué a criar niñas y no lo hice del todo mal: 3 guapísimas y sanísimas).

Dino

Sobre Dino prácticamente no os voy a contar nada, puesto que quienes frecuentáis foros especializados en bóxer creo que ya habréis oído hablar de él.
Tan solo deciros que estoy encantado con él, tanto con su carácter como con su morfología...., que es un miembro más de la familia...... (me ha costado algún disgustillo explicarle a mi suegro que le quiero menos que al perro – y eso que es muy buen hombre – la antitesis a mi suegra....) y que espero tener un poco más de suerte y poder envejecer juntos....